viernes, 14 de octubre de 2011

EL SERVICIO DEL CHOHÁN

Mi servicio a la vida de este planeta como Chohán del Séptimo Rayo, está relacionado con la transmutación de una Estrella de Oscuridad y Sombra y una de Luz y Libertad. Yo he visto la visión de este Planeta Libre en el Corazón del Eter­no Padre y he palpado la gloria de cada corriente vital encarna­da en su Estado Crístico Natural, alcanzado a través del mismo poder de la transmutación. 

Luego de haber visto el patrón, ustedes podrán compren­der mi ansiedad por moldear la sustancia y energía de la apa­riencia física, en ese Designio Glorioso de Dios y mi deseo de ayudar a cada ser que así lo desee, a convertirse en la Presencia Perfecta que es la intención del Padre. 

Para poder conseguir esto Yo "he llamado" a mis amigos de siglos y les he impartido la cantidad de esta visión que pue­den asimilar a través de su conciencia humana, asistido en todo lo que le fue posible por el sensitivo Representante Encarnado de mi Rayo. 

Sin embargo, ningún hombre puede trabajar con las ma­nos y los pies atados ni tampoco con los labios sellados y los ojos cubiertos. Yo mantendré a mis amigos investidos con la Túnica de la Liberación si ellos me van a ayudar a obtener el glorioso destino de nuestro planeta y de sus moradores. 

Con esta finalidad en mente, el Maestro Morya (Chohán del Primer Rayo) se ofreció para presentar una petición a la Gran Ley Cósmica de Dispensación mediante el cual (Noso­tros) los Siete Chohanes (trabajando en unidad) pudiéramos unir en asociación cerrada un grupo de personas que pertene­cen a diversos Rayos y a través de ellos surgir y establecer en este planeta la Actividad del Séptimo Rayo. El fue con esta idea y le fue concedida en el verano de 1951. 

Animado por nuestro éxito, el Maestro Morya de nuevo fue a la Gran Ley Cósmica y le pidió permiso para escribirle a algunos Chelas y amigos cercanos, diseñándoles el Plan. Fue con grandes reservas que este permiso nos fue dado; más aún, fue conferido con la previsión de que de la respuesta que obtu­viéramos dependía que se nos dieran otras dispensaciones. 

Ustedes podrán imaginarse el grado de espectación con que Mis Grandes Amigos y Yo aguardamos la respuesta de la conciencia humana. De siete cartas que enviamos recibimos cinco contestaciones de las cuales tres tenían un significado menor, ya que estas personas habían tenido contacto con los Maestros anteriormente y cuyo respaldo estaba más o menos asegurado. Sin embargo, el resultado fue lo suficiente para que el Maha Chohán nos permitiera el envío de correspondencia adicional, cuyo resultado demostró un éxito sin precedentes. 

Una publicación impersonal fue diseñada, mediante la cual los maestros podían expresar Sus Propios Puntos de Vista en Sus Propias Palabras e informar de la Gran Hermandad Blanca y poder perforar el velo que separa los reinos interno y externo. 

A través de este medio, para nuestra alegría, nosotros hemos podido entrar en contacto con un gran número de personas deseosas de dedicar sus conciencias combinadas para una mayor propagación de la actividad a la cual le hemos estado dedicando el interés y energía que la Hermandad puede necesi­tar durante un tiempo específico. 

Fue decidido el ofrecer este servicio en una forma razona­ble de modo que no fuese oneroso a las personas y pudiera llevar consuelo a las masas y permitirles a los estudiantes de la Vida, la satisfacción y el placer de desarrollar sus propias facul­tades espirituales al igual que sus capacidades, sin necesidad de tener que pasar a través de la gran escala de personalidad huma­na que se necesita atravesar para poder conseguir la Palabra de los Hermanos Liberados. 

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